Ritual de día de muertos

Se reconoce que en México el culto a los difuntos existe desde la época prehispánica, aproximadamente 1800 años a.C. Los mexicas, por ejemplo, eran considerados el pueblo de la muerte. Su filosofía acerca de la mortalidad e inmortalidad quedó plasmada en diversos poemas en donde se dice que la vida es solo un estado pasajero y la muerte, es renacer, vivir para siempre.

Los aztecas creían que al morir, los difuntos tenían tres diferentes destinos. Los guerreros se reunían con el sol, y tras cuatro años se convertirían en aves. Tlalocan, “El lugar de las delicias” era la segunda región y a esta llegaban quienes morían por enfermedades como gota, sarna, lepra, ahogados o muertos por un rayo. En este lugar nada les faltaría. Finalmente, el Mitotlan o “Reino de los difunto” -equivalente al infierno- al que se llegaba despues de recorrer un camino lleno de peligros.

Por su parte, la tradición Purépecha observa características especiales: Refiere que en la noche de muertos surge la sombra de Mintzita, hija del rey Tzintzicha y la de Itzihuapa, hijo de Taré y príncipe heredero de Janitzio, isla de Michoacán. locamente enamorados, no pudieron esposarse por la llegada inesperada de los conquistadores españoles. Preso ya el rey por Nuño Beltrán de Guzmán, su hija quiso rescatarlo ofreciéndole el fabuloso tesoro que se hallaba bajo las aguas. Y cuando el esforzado príncipe Itzihuapa se aprestaba a extraerlo, se vio atrapado por veinte sombras de los remeros que escondieron el tesoro bajo las aguas y que fueron sumergidos junto con él. El príncipe se convirtió en el vigésimo primer guardián de las riquezas… En la noche del “Día de Muertos”, despiertan todos los guardianes y suben la empinada cuesta de la isla. En el panteón, los dos príncipes recibirán la ofrenda de los vivos, mientras que las llamas inciertas de los cirios ocultan las miradas indiscretas y los dos espectros se musitan palabras cariñosas. Es una ceremonia que aún se conserva, se llama Animecha Kejtzitakua.

La tradición hispánica

Los diferentes grupos indígenas se vieron afectados por la influencia de los españoles, algunos sembrando el terror a la muerte y al infierno. Sin embargo, algunos evangelizadores aportaron un antiguo y riquísimo culto a los muertos. Es por España y quienes catequizaron América que esta fiesta se celebra el 2 de Noviembre.